¿De qué trata?

La sinopsis cuenta lo siguiente: Movieland es un espacio dedicado especialmente a la divulgación del cine clásico; el cine que más disfruto. El cine «de antes», con sus películas en blanco y negro, o en glorioso Technicolor; esas películas en las que el desgraciado de turno cae en las garras de las vampiresas más seductoras del film noir; o esas que te conducen al Lejano Oeste cruzando el árido desierto en una diligencia; también los melodramas, cuyas tramas rebosantes de desdichas, logran robarte hasta la última lágrima; es el cine de las grandes estrellas —Humphrey Bogart, Bette Davis, James Stewart, Gene Tierney, Spencer Tracy, Audrey Hepburn…—, y también de la precaria pero inventiva serie B. Es ese cine donde los cigarrillos se prenden rascando una cerilla y los matrimonios duermen en camas separadas, aunque se quieran. Es el cine que aprendió a hablar en los años 30, luchó en la guerra en los 40 y volvió de ella con ganas de bailar y cantar en los 50.

¿Cómo dices? ¿Que a ti también te gusta? Bien, una vocecita en mi interior ya me decía que, efectivamente, así tenía que ser. La misma que ahora me dice que este es tu lugar, no me cabe duda. Aquí hallarás regularmente material de lectura sobre todo esto que a ti y a mí nos interesa. Artículos centrados en analizar aspectos generales o específicos de películas clásicas, monográficos que repasan la carrera de actores y directores de la época, traducciones de textos nunca antes publicados en castellano… Y todo ello bien documentado a través de fuentes bibliográficas fidedignas.

¿Y quién dirige?

El que también suscribe. Es decir, yo mismo. ¡Epa! Disculpa que aún no me haya presentado como es debido. Qué modales. Me llamo Óliver Mayorga y me encargo de redactar y corregir todos los artículos publicados aquí, en Movieland.

No te aburriré contándote vida y milagros. Solo que me aficioné a ver películas siendo muy niño (en mi memoria guardo el recuerdo de pasar mañanas y tardes enteras viendo cintas de vídeo de los clásicos animados de Disney; las que eran de mi propiedad o bien las que a menudo pedía prestadas a mi vecina Carmela) y, desde mi adolescencia, creo que no ha pasado un solo día sin que hable de cine, vea cine, escuche cine o piense en cine. Como suele decir José Luis Garci, para mí «el cine es una vida de repuesto».

Mi cinefilia, creo, se la debo en primer lugar a las películas de Tim Burton. Fue este cineasta quien, con su particular visión, sus historias fantásticas y sus personajes inadaptados, me enseñó a apreciar el séptimo arte y a identificar el estilo y autoría de las obras. No mucho más tarde, rastreando influencias, inevitablemente penetré en el cine clásico, el cine de los grandes maestros: Hitchcock, Lang, Wilder, Ford, Wyler, Lubitsch…

Cada día que pasa profundizo un poco más y sumo una nueva película a mis recuerdos. Al contrario de lo que muchos pueden llegar a pensar, no creo estar viviendo atrapado en el pasado; yo siento que avanzo, aunque no en la misma dirección que la gran mayoría. Para mí, estas películas «viejas» resultan, en realidad, «nuevas». Y espero que los artículos publicados en Movieland contribuyan a que tú y tantos otros cinéfilos sintáis lo mismo.

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